24 de mayo de 2011

La Terapia Cognitivo-Conductual

La Terapia Cognitiva-Conductual, es el tratamiento psicológico que hoy por hoy arroja mejores resultados a la hora de enfrentarnos a un trastorno psicológico.
Se trata de una terapia que  aborda  los problemas que una persona padece desde dos puntos de vista interrelacionados entre sí:
  • LO QUE UNA PERSONA PIENSA, lo cognitivo
  • LO QUE UNA PERSONA HACE, lo conductual.
Para ello utiliza el modelo ABC:


El pensamiento, la emoción y la conducta son tres aspectos psicológicos íntimamente relacionados, de tal manera que un cambio en alguno de ellos producirá alguna modificación en los otros dos.
El pensamiento es el determinante más importante de las emociones. Aunque los hechos externos, actuales o pasados, influyen en las emociones, no son la causa de ellas. Son nuestras percepciones y evaluaciones de esos hechos externos los que influyen directamente en nuestra respuesta emocional.
Los individuos construyen su propio mundo. Las creencias en relación con él son las que determinan sus emociones y conductas. Existe, pues, una fuerte relación entre pensamientos y sentimientos.
A lo largo de la infancia  las personas van configurando sus "esquemas cognitivos básicos" que son el sistema de creencias que la persona elabora en relación a lo que le rodea. Estas creencias están en la base de toda una serie de pensamientos automáticos irracionales, de distorsiones cognitivas que actúan a modo de filtro a través del cual deformamos la realidad que nos rodea.

Si toda mi vida he pensado que no valgo lo suficiente (esquema cognitivo básico), es fácil que ante una situación como ser despedido del trabajo, se activen toda una serie de pensamientos como "nunca más voy a encontrar empleo" (distorsión cognitiva) que me pueden hacer sentir terriblemente mal.
El objetivo de la Terapia Cognitiva es aprender a reconocer y cambiar los patrones cognitivos que producen estas ideas y conductas desadaptadas.
Esquemáticamente lo representaríamos de la siguiente forma:

Esquema primero de la terapia cognitiva
Veamos el ejemplo del Señor Y:
Esquema segundo de la terapia cognitiva
El Señor Y está interpretando una situación que es muy desagradable (que le echen de la empresa) como algo terrible, que no va a poder solucionar, y piensa lo que su familia dirá de él (B). Es fácil que de un pensamiento como éste se deriven toda una serie de síntomas ansiosos y depresivos (C1) que conduzcan a la persona a la inmovilización (C2).
La terapia Cognitivo-conductual no pretende que vivamos en un mundo sin emociones; la diferencia entre un pensamiento racional y otro que no lo es, no estriba en la presencia o ausencia de emociones, sino en la frecuencia, intensidad y duración de éstas. En el ejemplo del Señor Y no se trataría de que su emoción se disipase, puesto que quedarse sin empleo es una situación verdaderamente desagradable, sin embargo si su pensamiento fuese más racional experimentaría una emoción menor y de más corta duración y, probablemente su conducta fuese en la dirección de buscar otro trabajo. Incidir en modificar esta conducta es importante puesto que si el Señor Y nunca sale a la calle difícilmente encontrará el trabajo que desea.
Veremos como el Señor de nuestro ejemplo corrige su B para sentirse mejor:



Esquema tercero de la terapia cognitiva



La intervención terapéutica en Terapia Cognitivo-Conductual se estructura en tres pasos. El primero contempla la evaluación cuidadosa del caso, se refiere al momento de formular hipótesis explicativas acerca de los problemas que trae la persona y trazar los objetivos del tratamiento. Esas hipótesis conducen a la segunda fase, la intervención propiamente dicha, vale decir, el empleo de técnicas terapéuticas orientadas al logro de los objetivos planteados. Finalmente, la tercera fase, el seguimiento, consiste en la evaluación de la aplicación de programa terapéutico y la realización de los ajustes necesarios para el mantenimiento de los cambios.

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